![]() |
| Extraído de: www,juancoccaro.com |
La economía de Brasil se sobrecalienta y obliga a sus autoridades a mover los instrumentos de política económica para evitar males mayores. Dejando atrás los años que se caracterizaron por sus tasas "chinas" de crecimiento, el gobierno de Dilma aspira a recortar la tasa de crecimiento económico estimándose un crecimiento del producto del 4% para el año 2011.
El miedo a una inflación que crece al 6% anual, obligó al Banco Central a subir las tasas de interés en tres oportunidades, convirtiendo a la economía del país en la de mayores rendimientos reales del mundo. Esta política contractiva tuvo como resultado la apreciación del real con respecto al dólar, que al momento de asumir Dilma se encontraba en 1,70, mientras que hoy en día perforó la barrera de los 1,60. Ello se explica por la reducción de la oferta de la moneda local, lo cual conduce a una menor demanda de la divisa extranjera.
El incremento de tasas no hace más que reafirmar la tendencia previa a un menor crecimiento del crédito. Es que este aumenta a un ritmo de 3% anual, un porcentaje similar al de la crisis de 2009. Los más afectados son los préstamos personales. En línea con esta decisión, el gobierno habilita escasos desembolsos a través del Banco Nacional de Desarrollo como así también el sistema bancario restringe la colocación de nuevos créditos hipotecarios para las familias.
De todas maneras y pese a este enfriamiento gradual dispuesto por las autoridades, gran parte del freno a la economía está dado por el pobre comportamiento de la industria, que a diferencia del año pasado, está mostrando un crecimiento por debajo del PBI. Es probable que esta tendencia se mantenga ya que el terremoto japonés afectó considerablemente la provisión de insumos en sectores que dependen altamente de componentes importados, siendo Japón un importante proveedor en ese mercado. A lo anterior se le suma la creciente desindustrialización que ha venido sufriendo Brasil en los últimos años, producto de la concentración de capitales en la producción y exportación de materias primas y de las manufacturas baratas exportadas por China.
Esta situación ya se siente en el mercado laboral, puesto que la creación de puestos de trabajo en la industria y construcción pierde fuerza, a contraposición de lo que ocurre con los sectores de servicio y comercio, en los que el empleo aumenta fuertemente.
No es menor la situación por la que pasan las pequeñas y medianas empresas, cuyo destino principal de exportación es la Argentina. Dichos sectores se deterioran continuamente consecuencia del fortalecimiento del Real.
Visto lo anterior, es de esperarse que Brasil cierre cada vez más su mercado al comercio exterior, a fin de achicar su déficit comercial que roza un 3% del PBI. Tal vez sea este el verdadero motivo por el cual las autoridades del país vecino adoptaron una política proteccionista respecto a los productos argentinos y no una supuesta represalia por las trabas impuestas por Argentina a las exportaciones cariocas.
Fuente: www.cronista.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario