jueves, 20 de octubre de 2011

Un modelo que se queda sin nafta.*


Extraído de cucuta.olx.com.co
 La Argentina sin duda ha experimentado tasas de crecimiento inéditas luego de la gran recesión que sufrió a fines de 2001, producto de serios desbalances en la cuenta corriente financiados con endeudamiento externo y de la irresponsabilidad fiscal de las economías provinciales, que a largo plazo tuvieron severos efectos para el nivel de actividad económica y de empleo. Entre 1998 y 2002 el PBI tuvo una caída acumulada del 20% y en el último año la tasa de desempleo superó el 20% anual. Sin embargo, el viento de cola internacional causado por el desenfreno monetario estadounidense de los últimos y la mega devaluación de la moneda argentina a principios de 2002, constituyeron un importante estímulo para las exportaciones agrícolas. El mejor exponente de ello fue el nivel de precios alcanzado por la soja, que en mercados internacionales llegó a registrar un valor de 500 dólares la tonelada aproximadamente, quebrando todos los registros históricos.

La recuperación económica fue notable, a tal punto que la crisis fue olvidad en tan sólo un año o a lo sumo dos. El elevado ingreso de capitales que proporcionaban las exportaciones de soja, permitió al gobierno financiar elevados niveles de gasto público que se destinaron a estimular el consumo sin límites, ya sea subsidiando precios o haciendo transferencias directas a familias de bajos recursos.

Esta política expansiva con el tiempo empezó a mostrar su poca sostenibilidad: a partir del año 2006 la tasa de inflación comenzó a exacerbarse comiéndose el poder adquisitivo de los salarios e ingresos fiscales, a lo que el gobierno respondió convalidando esos aumentos y haciendo nuevas y reiteradas intervenciones expansivas de gasto público. Ante la permanente y lógica falta de fondos, el gobierno lejos de bajar el ritmo de gasto siguió incrementando sus niveles y a la par buscando fuentes alternativas de financiamiento. Es así como se intentó imponer un 45% de retenciones a las exportaciones de soja, como se llevó a cabo la estatización de las jubilaciones, la intervención al Banco Central y a diversos organismos que se constituyeran en financieras del Estado.

Hoy en día y de manera preocupante el modelo se profundiza cada vez más. Preocupante, sí. El gobierno ha demostrado no tener límites a la hora de avanzar sobre la propiedad privada a fin de sostener lo que ellos consideran como el Modelo "Nacional y Popular". Con respecto a esto último, habría que buscar la razón de su nombre, puesto que lejos de lo predicado por el mismo gobierno, los pobres sufren cada vez más con el nivel de inflación galopante y la falta de empleo, agudizándose cada vez su dependencia de los planes sociales proporcionados por el Estado.

Más preocupante aún es la tambaleante economía mundial y el freno del nivel de actividad en Brasil pues, como ya se mencionó anteriormente, la economía argentina ha sido fuertemente dependiente de las exportaciones de productos agrícolas como la soja y diferentes granos a países emergentes como China, como así también de la venta de automóviles al país carioca. La ecuación es sencilla, si cae la economía mundial, cae lo recaudado por exportaciones, el gobierno se desfinancia y todo el sostén de la economía se derrumba como castillo de naipes.

Extraído de intoleranciaciudadana.blogspot.com

Quiérase o no, la economía nacional no vislumbra a mediano plazo un panorama próspero. Tarde o temprano, habrá que pagar la cuenta de una fiesta que no será para nada barata.

* Publicado originalmente por el mismo autor en www.economiayfinanzasag.wordpress.com el día Miércoles 19 de octubre de 2011. 

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