La década del ’80 fue desastrosa. Hacia fines de la misma, estalló la hiperinflación, causando estragos en la vida social y económica de los argentinos. Fue el punto final y el colapso de un proceso de inflación crónica que había comenzado en 1945 y finalizó 45 años después.
Las devaluaciones de la moneda se hicieron cada vez más frecuentes, como consecuencia de un persistente déficit fiscal, financiado con creciente emisionismo monetario. La aceleración inflacionaria fue el resultado de la creciente desmonetización de la economía, a medida que los agentes trataban de evitar el pago del impuesto inflacionario.
Durante los últimos años de este período, el desborde inflacionario mostró notablemente sus costos económicos y sociales. La economía, cada vez más desorganizada producto de una inflación crónica y creciente, cayó durante los años 80 a un ritmo anual del 1%.
El empleo mantenía su crecimiento de 1,6% anual, pero la productividad media por persona ocupada seguía cayendo al 2,6%. Esto último se debe a que sólo se expandían actividades improductivas, sobre todo en el sector público, y en menor medida en el sector privado, que permanecía protegido de la competencia externa y sus inversiones se volcaban hacia la especulación financiera. El gasto público promedio de la década del 80 fue del 33%, mientras que el déficit fue del 5% del producto bruto interno (Ver tabla 1).
El colapso vino en el año 1989, cuando de diciembre a diciembre la inflación alcanzó casi el 5000%, y en el pico de marzo 1989-marzo 1990, alrededor del 20.000% anual. Por otro lado, el gasto público representó el 35,6% del PBI, las importaciones disminuyeron un 21% y la caída del producto bruto interno superó el 6% (Tabla 1).
En mayo del mismo año, la fórmula del Frente Justicialista Popular compuesta por Carlos Menem – Eduardo Duhalde había triunfado en los comicios presidenciales para suceder a Raúl Alfonsín.
A partir de 1990 y a fines de lograr la estabilidad, el nuevo gobierno llevó a cabo un cambio radical en la organización económica argentina. Este consistió en un replanteo integral que incluyó: a) la apertura generalizada al comercio exterior y al movimiento de capitales; b) la desregulación económica y la privatización de empresas públicas; c) la reducción del aparato burocrático del sistema tributario; y d) la creación de un nuevo régimen monetario.
Como lo muestra el siguiente gráfico, las nuevas medidas tuvieron una gran efectividad en la reducción de la inflación:
Figura 4.
| Fuente: extraído de GARCIA MORENO, AGUSTIN MATIAS. “EL ROL DEL BANCO CENTRAL EN LOS PROCESOS INFLACIONARIOS Y LA IMPORTANCIA DE SU AUTONOMÍA”. Universidad Católica de Cuyo. 2011. Datos Indec |
El proceso de desinflación fue continuo y sostenido, llegándose a registrar una tasa anual de inflación de un dígito para los años posteriores a 1993. La tabla 1 ilustra la mejora que tuvieron algunos indicadores macroeconómicos tales como los referidos al empleo; al gasto público y al nivel de actividad económica.
Tabla 1.
Fuente: extraído de GARCIA MORENO, AGUSTIN MATIAS. “EL ROL DEL BANCO CENTRAL EN LOS PROCESOS INFLACIONARIOS Y LA IMPORTANCIA DE SU AUTONOMÍA”. Universidad Católica de Cuyo. 2011. Datos Indec |
El gasto público experimentó una enérgica reducción del 35,6% del PBI en 1989 al 29,8% en 1990, para luego continuar reduciéndose en forma gradual hasta el 27% del PBI en 1995. El déficit fiscal tuvo un similar comportamiento al bajar del 7,6% del PBI en 1989 al 2,3% en 1990, y desde 1991 fluctuó alrededor del 0%.
En 1991 el producto bruto interno se recuperó en forma notable para crecer ininterrumpidamente hasta 1995, cuando la economía entró recesión producto de la salida de capitales provocada por el efecto “tequila” de la crisis mexicana. La recesión duró un año y en el segundo trimestre de 1996 la economía volvió a mostrar signos de recuperación.
Fuente: Fuente: extraído de GARCIA MORENO, AGUSTIN MATIAS. “EL ROL DEL BANCO CENTRAL EN LOS PROCESOS INFLACIONARIOS Y LA IMPORTANCIA DE SU AUTONOMÍA”. Universidad Católica de Cuyo. 2011. Datos Indec
Fuente: Fuente: extraído de GARCIA MORENO, AGUSTIN MATIAS. “EL ROL DEL BANCO CENTRAL EN LOS PROCESOS INFLACIONARIOS Y LA IMPORTANCIA DE SU AUTONOMÍA”. Universidad Católica de Cuyo. 2011. Datos Indec
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